AGORAFOBIA: CUANDO LA PRISIÓN ESTÁ AFUERA

AGORAFOBIA

 

La Agorafobia, palabra que proviene del griego: agora (plaza) y fobos (miedo) es un trastorno en el que se presentan, de manera reiterada ataques de miedo y ansiedad intensos frente a los espacios abiertos así como a lugares en donde podría ser difícil escapar o donde no se pudiese disponer de ayuda, e incluso, ayuda subjetivamente conceptualizada.
La agorafobia es una de las fobias más complejas, ya que su manifestación es muy diversa ya que se puede presentar como miedo a los espacios abiertos, a las multitudes, a atravesar puentes, a hacer viajes largos en autobús, o, simplemente, salir de casa.

“Salí a la calle, como siempre, para ir a hacer las cosas del trabajo, la rutina diaria: bancos, pagos, etc. Entré al banco, tomé mi turno y me senté a esperar. Mientras esperaba y veía como cambiaba la pantalla de los turnos, empecé a sentir que me sofocaba, como que se me cerraba la garganta, me sudaban las manos y, de repente, empecé a sentir una especie de mareo, como vértigo. Ya no pude esperar, tuve que salirme, mientras sentía como todas las personas de adentro me miraban con desprecio, se notaba que se burlaban de mí, era como si me quemaran con su vista. Por la calle sentía taquicardia y mareo, pensé que me iba a desmayar en cualquier momento, era como si me estuviese dando un ataque al corazón o algo así. Era terrible, por fin, llegué al carro y me subí, ya adentro tenía miedo de manejar, ¿qué tal si perdía el control y chocaba? Inesperadamente, me empecé a sentir tranquilo y se me pasó el malestar. Al llegar a casa, pensé en lo que había pasado y me regañé por dejarme llevar por algo así, me burlé de mí mismo y lo dejé pasar. Durante los siguientes meses se fueron repitiendo estos episodios con diferente intensidad y en distintas situaciones en la calle, en el trabajo, en el coche e incluso en casa. Empecé a dejar de salir de casa, hasta que decidí no hacerlo ya que cada era peor, no podía soportarlo. Creía que tenía algún problema en el corazón, pero en el fondo, tenía miedo de estarme volviendo loco”.
Paciente agorafóbico, 38 años.

De acuerdo a algunas investigaciones, el Ataque de Pánico se encuentra asociado a la reacción agorafóbica aproximadamente en el 90% de los pacientes, incluso, en la mayoría de los casos es el estímulo detonante.
Este trastorno, en grado severo, es sumamente incapacitante y dificulta el desempeño de las tareas cotidianas ya sean laborales, familiares o sociales. Por ejemplo: incapacidad para asistir al trabajo o incluso, la dificultad de salir del hogar o permanecer en el mismo sin la compañía de alguien que le brinde seguridad.

A pesar de que es una dolencia frecuente no es muy conocida ya que las propias personas que la sufren tienden a disimularla o a mantenerla encubierta porque sienten vergüenza. Los que padecen agorafobia y ataques de ansiedad suelen tener conductas de evitación como ir a restaurantes, transportarse en medios públicos, comprar en el supermercado, etc. Lo que a la larga, ocasiona que dejen de salir de casa a menos que los acompañen. Se cree que esto es debido a que el pánico es el detonante de la reacción agorafóbica en la mayoría de los casos, ya que lo que se experimenta es un gran temor a padecer una crisis fuera de casa, sin compañía o en un lugar o situación en la cual el acceso a ayuda se dificulte; al referirse a ayuda pueden hacerlo respecto a volver al hogar, al automóvil o encontrarse con personas con quienes se sienten protegidas y seguras.
Las crisis de ansiedad se pueden presentar a través de múltiples síntomas: palpitaciones, pulso acelerado, sudoración, temblores, dolor en el pecho, sensación de estar perdiendo el conocimiento, respiración agitada, náuseas, dolor de estómago, percepciones de irrealidad, temor por perder el control, miedo de morir, hormigueos, sofocaciones, miedo a salir solo del hogar o a alejarse del mismo, a cruzar la calle, a viajar en tren, autobús, avión, barco; en este caso el temor suele ser proporcional a la distancia que se encuentra del hogar o del lugar donde la persona se sienta segura. Miedo a encontrarse en medio de multitudes o embotellamientos de tránsito en donde el regreso a un lugar seguro sea difícil de realizar o que no sea de forma inmediata.
Cualquier persona puede desarrollar un trastorno de angustia o pánico, pero por lo general comienza alrededor de los 25 años de edad y es más común en las mujeres que en los hombres. Si la persona no busca una solución irá arrastrando esta sintomatología a lo largo de su vida, afianzando una personalidad fóbica que le impedirá una vida sana y una buena calidad de vida. Así, este trastorno puede transformarse en ansiedad y malestar crónico si el agorafóbico no recibe tratamiento psicológico.

Las personas que sienten pánico o angustia se aterran por padecer una enfermedad seria o que incluso se estén muriendo. El método de tratamiento estándar combina terapia conductual cognitiva con ansiolíticos y antidepresivos. La terapia conductual cognitiva implica:

1. Aumentar la comprensión y el control de pensamientos distorsionados.

2. Reconocer y reemplazar los pensamientos que causan el pánico o angustia.

3. Manejo del estrés y técnicas de relajación.

4. Terapia de desensibilización sistemática.

5. Exponer al paciente gradualmente a la situación de la vida real que causa el miedo también ha ayudado a algunas personas a superar sus temores.

El tratamiento oportuno del trastorno de angustia a menudo puede prevenir la agorafobia.

“Estaba viendo la televisión tranquilamente, sentada en mi sillón favorito. Había sido un día difícil y agotador, pero por fin estaba en casa lista para descansar. De repente, noté que mi corazón palpitaba más rápido, sentí un golpe de calor , la cabeza me daba vueltas, sentía que me iba a desmayar y no podía hacer nada, de repente, llegó lo peor, la sensación de ahogo, me asfixiaba. En pocos segundos sentí que iba a morir. No había nadie en casa, estaba sola, cuando ya estaba resignándome a morir, escuche las llaves en la puerta, era mi esposo que llegaba a casa. Me dio vergüenza contarle lo que había sucedido y no comenté nada. Tiempo después, sucedió otra crisis como ésa, estaba tan aturdida que no lo escuché al entrar y se dio cuenta, entonces, me llevó de inmediato a urgencias y, cada vez que sucedía era lo mismo, la misma historia: ´es una crisis de ansiedad, no le ocurre nada malo, cálmese, ya pasará´. Me dieron un tranquilizante y poco a poco fui sintiéndome mejor… hasta que se repetía la historia”.
Paciente agorafóbica 36 años.

Las personas agorafóbicas muestran una preocupación persistente por las posibles consecuencias de los ataques de pánico, pueden pensar que éstos indican la presencia de una enfermedad física, como enfermedades cardíacas o tumores cerebrales, pese a que se hayan practicado pruebas médicas que descartasen cualquier enfermedad física. También creen que se están volviendo locas, que están perdiendo el control o que son débiles psicológicamente puesto que los ataques de pánico son inesperados, las personas tienen la sensación de que no tienen control sobre ellos o sobre los síntomas físicos, lo que puede llevar a que se sientas indefensos y desmoralizados. Debido a lo anterior se producen cambios importantes en las vidas de las personas que lo sufren:

1. Problemas en las relaciones sociales con familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc.

2. Desmoralización. La persona atribuye el problema a una falta de fortaleza o de carácter.

3. Depresión.

4. Utilización de alcohol o automedicación para tratar la ansiedad.

5. Trastorno Obsesivo-Compulsivo

La agorafobia se presenta principalmente por evitar los lugares o situaciones temidas. Es importante subrayar que las crisis de ansiedad no se producen por ir esos lugares, sino que allí se dan las circunstancias propicias para que se produzcan los síntomas que disparan la crisis. El hecho de evitar esas situaciones hace que el agorafóbico se vaya recluyendo más y más en un falso círculo de seguridad, llegando a quedarse aislado en casa incluso por años. La agorafobia suele incluir o desarrollar en la persona afectada otras fobias más específicas, tales como: el miedo a los lugares cerrados (claustrofobia), a las alturas (acrofobia), al agua (hidrofobia), a estar rodeado de gente (fobia social), a las enfermedades (hipocondría), a la noche (nictofobia) e incluso al sexo (erotofobia).
La ansiedad deja de ser una reacción normal, para convertirse en patológica, si aparece en ausencia de causas lógicas. La ansiedad es el malestar indeterminado que se acompaña de respiración anhelante o disnea. La ansiedad es una reacción de alarma ante lo desconocido, cuya respuesta es doble: psíquica, la preocupación, el temor, la impaciencia, el enojo e impotencia; y la física por la múltiple activación del organismo como defensa ante lo imprevisto. El cerebro pone en marcha la respuesta de ansiedad como un estado de extrema vigilancia, de hiperalerta, estimulando la producción de descargas de adrenalina, preparando así al cuerpo para lo imprevisto.

Tratamiento
Se sugiere un tratamiento multidisciplinario.
El tratamiento médico consiste en el empleo de fármacos que restablecen los niveles del neurotransmisor denominado serotonina.
El tratamiento psicológico más frecuente consiste en brindar estrategias para quela persona incremente su capacidad de autocontrol que le permitan afrontar en lugar de evitar, las situaciones que le generan ansiedad.
El tratamiento médico puede durar meses, o años incluso; mientras que la psicoterapia suele ser breve (entre cuatro y doce meses en promedio).

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